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Cuando los políticos peruanos hablan…

Desde hace muchos años, en la política del Perú, se ha visto a personajes expresar  de una u otra manera su punto de vista, y no, lo que realmente debían decir. La costumbre, lamentablemente, en nuestro país es que los políticos no se preparan para aparecer en las entrevistas realizadas en los diversos medios locales. Ahí entonces, como manifestó hoy Beto Ortiz, se evidencia una falta de asesoría en el manejo de la “Imagen y Relaciones Públicas” de estos personajes y de los grupos a los que estos representan.

En la entrevista realizada el día martes último por el señor Ortiz al Premier Salomón Lerner Ghitis, demuestra una la falta de preparación del Primer Ministro al responder algunos cuestionamientos del periodista, por ejemplo, a la pregunta si es que la primera dama participa en las reuniones del consejo de ministros, el Premier responde que sí participa de “reuniones” activamente sobre todo en temas sociales. En tanto, a la pregunta de que si Antauro Humala tiene ciertos privilegios, Lerner manifiesta: “Creo que en ese sentido vamos a tener que tomar ciertas acciones para restringir que una persona que está cumpliendo una condena tenga estas facilidades” Ortiz pregunta, ¿Qué acciones?  A lo que el Premier afirma “indudablemente prohibir todo acto que le de estos derechos a él, que son derechos muy especiales y que no tienen otros presos políticos (…)” El periodista, hábilmente evidencia este hecho y le pregunta si es realmente, el hermano del presidente, un “preso político” a lo que el primer ministro se reafirma, en tono confuso y bastante nervioso e intentando arreglar mejor un concepto -preso político- que, al parecer, no conocía. Ahora, en el tema Chehade, nuevamente se evidencia la conducta poco astuta del señor Lerner al responder la pregunta de Ortiz. Bebe un vaso de agua, hace una pausa y usa constantemente “muletillas” e… e… lo que nuevamente muestra que el Primer Ministro no estaba preparado para responder estas preguntas.

Ahora, si analizamos este tema desde un punto de más profesional, existe un claro “error” por parte de los diversos representantes de este gobierno en cuanto al manejo de las informaciones, entrevistas y demás, que realizan personajes como el Primer Ministro, El Presidente del Congreso y hasta en algunos casos Nadine Heredia y Ollanta Humala. Acaso no existe conocimiento de cómo debe ser la relación con los medios, o tal vez quienes asesoran al estos personajes desconocen realmente el trabajo de PR, o acaso no tienen quién les diga, de manera inteligente, qué es lo que deben responder y cómo deben de hacerlo. El tema de vocería en nuestro país, ha traído demasiados problemas a varios gobiernos y partidos políticos. Por ejemplo, quien no recuerda al señor Ferrero, traduciendo lo que decía Toledo, más reciente la patinada que dio Trelles con el tema de los crímenes de lesa humanidad, con la frase “Nosotros matamos menos”. Ahora vemos a un segundo vicepresidente que también dice que no habló de ciertos temas y luego afirma que sí los comentó. Ahora, concluimos con Premier que niega lo que afirmó. Un Presidente que corrige a su premier. Hasta cuándo la ciudadanía deberá aguantar este tipo de situaciones creadas por el “poco profesionalismo” de estos políticos, que, definitivamente no tienen una real asesoría en estos temas. O es acaso que quienes asesoran a estos personajes, no están capacitados para realizar esta función. El manejo del lenguaje verbal y no verbal es algo que en nuestros políticos no toman en cuenta y si se hace no está al nivel de profesionalismo como en otras naciones. En los Estados Unidos, de donde estos temas se crearon y desarrollaron, no se ven estas situaciones. Ahí el “COMUNICAR” implica una serie de factores, que aquí, no se toman en cuenta. Todo comunica señores políticos, el color, la postura, los gestos, el tipo de ropa, etc. Estos temas no solo se deben manejar en campaña, sino también, fuera de ella. Solo de esta manera se logrará consolidar esa imagen que mostraron durante la contienda y que muchos, como ya tienen el poder, olvidan.

Recordar es volver a vivir, la pregunta es ¿acaso el señor Presidente, quiere vivir lo que el gobierno de Toledo y García vivió, por la falta de manejo mediático? Que no es lo mismo, que manejar los medios. Todo se ciñe a un manejo real y transparente de la información que se transmite, claro, no siempre se puede ser totalmente transparente, entonces a veces es mejor callar, dar un paso al costado y saber decir “me equivoqué”.

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Sostenibilidad informativa y responsabilidad social

Después de haber leído a mi estimado compañero de aula de maestría Humberto Arnillas, me aventuro a profundizar en los cuestionamientos que plantea de manera inteligente y a la vez ingenua frente a la responsabilidad de los medios de comunicación social, en nuestro país.

Empero, para iniciar esta entrada quiero realizar una pregunta, que la hago a mis alumnos de segundo ciclo de comunicaciones, ¿qué es responsabilidad social? Muchos de nosotros hablamos muy seguido de este tema. Sin embargo, sabemos realmente qué significa. Citar diligentemente el término “responsabilidad social” supone un real conocimiento y entendimiento del mismo. Y aquí, Beto Arnillas, no me dejará mentir. Entonces, la respuesta a la pregunta es la siguiente:

“La Responsabilidad Social es el compromiso continuo de la empresa de contribuir al desarrollo económico sostenible, mejorando la calidad de vida de sus empleados y sus familias, así como la de la comunidad local y de la sociedad en general”.

Esta premisa no es mía, obviamente, pertenece al World Business Counsil for Sustainable Development – 2000. Y me parece un excelente punto de partida para empezar a entender claramente este concepto. Entonces, cuál sería la relación de esta premisa, -bastante administrativa y empresarial- para los medios de comunicación. Si analizamos –como buenos comunicadores que somos- cada oración que compone este concepto tendremos que: los medios de comunicación social –como empresa que son- deben comprometerse a contribuir en el desarrollo económico sostenible de nuestro país. Pero, ¿cómo?… asumiendo sus responsabilidades económicas con sus diversos públicos, entre ellas pagando sus impuestos al estado, pagando a sus trabajadores de acuerdo a ley, etc. Los medios también deben mejorar la calidad de vida de todos sus stakeholders, entre ellos, la sociedad y la comunidad donde se desarrolla, entonces, aquí es donde aparece un parecido, muy similar, con lo que se menciona en parte del artículo 14 de nuestra constitución:

“Los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural”.

Aquí es dónde debemos –como ciudadanos- exigir a los diversos medios y al propio estado que se haga respetar la ley. Pero, cómo podemos solicitar esto si muchos habitantes desconocen sus derechos. Los medios, los políticos y otros grupos empresariales conocen perfectamente esta falencia y la aprovechan en su beneficio. Aquí aparecen los “sinchis”, los periodistas de oficio y no de profesión, que, por su manejo mediático sobre diversos temas, pretenden soslayar los reales intereses periodísticos de todos los ciudadanos. Los que hemos trabajado en medios, sabemos perfectamente, que existen presiones en la estructuración de los contenidos periodísticos en todos los medios. Esta no es una práctica “montesinista” es una costumbre que se realiza desde hace décadas, solo que, gracias a este personaje –que se gravó cometiendo el delito- es que se conocen públicamente. Nadie se atreve a decir esto. Los propios periodistas se rehúsan a expresarlo abiertamente, empero, gracias a las tecnologías de la información y comunicación se abre una esperanza para los ciudadanos. Claro, de quienes pueden acceder a internet,  pues son ellos los que podrán optar por información más transparente y a la vez conocer diversos puntos de vista sobre temas de interés nacional.

Debido a esto, algunos grupos mediáticos, políticos y empresariales, temen la expansión de la red a todos los sectores de la sociedad, pues esto significaría mayor conocimiento de informaciones, opiniones y demás, lo que generará un gran conflicto de intereses entre sociedad y estado.

Entonces, podríamos cuestionarnos lo siguiente, ¿cómo los medios de comunicación pueden generar sostenibilidad en su manejo periodístico? Los periodistas saben o entienden bien el concepto de desarrollo sostenible.

“Desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”

Este concepto de Comisión Brundtland, 1987, refiere un reto para la empresa periodística actual, la cual, debe buscar mayor transparencia, mejor investigación y perfeccionar la difusión de las informaciones que crea, y, que éstas no perjudiquen el desarrollo de las generaciones futuras. Por ejemplo, los medios de comunicación propagan o investigan claramente las propuestas de los diversos candidatos a las futuras elecciones municipales y regionales. Lo que ellos difundan hoy, afectará la vida de los que vendrán, y no solo de ellos, sino de los que seremos gobernados por estos. Aquí está engarzado el concepto de sostenibilidad informativa. Pero, ¿Se cumple? Y podría dar más ejemplos. Lo que está sucediendo en Cuzco, en Quillabamba, también tiene que ver con la responsabilidad mediática. Porque no se investiga realmente los diversos conflictos sociales que se dan en el país. La fuente, en este caso, la Defensoría del Pueblo mencionó en un informe del año pasado más de cincuenta conflictos sociales, acaso algún medio se preocupó por profundizar en las causas de estos. Y otra vez, podríamos referimos al artículo 14. Entonces, la pregunta es, realmente los medios de comunicación social del Perú, son socialmente responsables. La respuesta la debe generar cada uno de ustedes.

Para finalizar, debo manifestar que el problema en el manejo informativo no solo está asociado a intereses comerciales, sino también, a intereses políticos, que, lamentablemente coaptan la libertad del ciudadano para ser alguien con educación, que tenga valores y sepa realmente sobre su cultura. Pero, lamentablemente esto no vende, no genera publicidad, y, menos raiting, verdad. Somos conscientes de esto. Somos conscientes de lo que ven nuestros hijos a diario. Acaso hacemos algo desde nuestros hogares para que esto cambie.  Esta respuesta también está en ustedes.

Elefantes y ratones: Periodismo monopólico frente a la necesidad de información del ciudadano

Cuando la necesidad informativa se enfrenta a los intereses comerciales de los grandes medios aparece una pugna entre la verdad y la realidad, entre la objetividad y la manipulación. Hoy en día somos víctimas de la segmentación informativa que nos sirve un consomé de noticias preparadas no al gusto –necesariamente- del lector, sino, de lo que más vende o lo que más conviene. Hablemos claro, los que estamos inmersos en este mundo –apasionado- del periodismo sabemos perfectamente que cada medio de comunicación posee, crea, tiene, una “Línea Editorial” la cual es el margen donde tú o yo como periodistas podemos trabajar nuestros informes, reportajes, etcétera. Empero, ¿qué es la línea editorial de un medio? Pues bien,  aquí habrá que extendernos… generalmente los medios de comunicación a lo largo de su creación tejen hilos de amistad con diversas empresas, grupos políticos, políticos a los que por esa amistad generada tienden a prestar respeto, fidelidad o empatía. Si analizamos el contenido de por ejemplo “La Primera” nos daremos cuenta cuál es su orientación política e informativa, que temas serán los que desarrollará buscando generar corriente de opinión a favor de sus intereses mediáticos. Pues bien, si repasamos el contenido del diario “El Comercio” sucederá lo mismo. Entonces señores, ciudadanos, amigos, estudiantes, qué es lo que consumimos en los diversos medios de comunicación. La respuesta es simple, lo que los grandes grupos mediáticos desean que sepamos. Ni más, ni menos, y esto retumba –lamentablemente- en los demás medios, como son la televisión y –en menor escala- la radio. Atrás quedaron la independencia ideológica y política, hoy en día prima sobre eso, el sometimiento comercial, publicitario que avasalla de manera espeluznante los contenidos en los mass media. Definitivamente habrán temas que tendrán que tocar –por presión social- empero la titulación, la extensión estarán supeditadas nuevamente a la línea editorial, sino el ejemplo de la entrevista al ex Alcalde de Magadalena, Francis Allison. Esta no obtuvo una titulación que resalte, por ejemplo, su próxima candidatura al sillón municipal, sino a presentarlo como un renegado o frustrado político quien cometió varios errores. Señores, ese es el poder de la prensa, a la cual se rinden jueces, políticos y presidentes. Podría mencionar  nuevamente lo que sucedió en el caso de José Enrique Crousillat, y el retiro de su indulto,  también el cese de Aurelio Pastor del ministerio de Justicia, la baja cobertura de investigación periodística sobre Jorge del Castillo y su relación con BTR… y la lista podría continuar. Entonces hacia dónde vamos, cuál es el horizonte que nos depara este gran elefante mediático representado en nuestro país por el grupo El Comercio y sus seguidores. El precio que paga hoy en día la ciudadanía es una soslayada ignorancia que vulnera el derecho que tenemos todos a ser informados con transparencia y objetividad. El periodismo en es una profesión vasta, de incólumes preceptos, que exige de quien la ejerce, dedicación, conocimiento y por su puesto una gran cuota de pasión -por encontrar la verdad-, que será la que prime sobre cualquier otra razón. El periodista es aquel que entiende que su par, el ciudadano, espera ampliar su conocimiento y su entendimiento de la realidad. Esa que muchas veces es ignorada y maniatada por los oligarcas que están sentados tras las direcciones de los medios y que muchas veces llega a frustrar nuestra sed verdad. Hoy, después de explicar esto espero que ustedes lectores, entiendan que muchas veces lo que nos ofrecen los medios dista de la verdadera realidad. Es exigencia de las nuevas generaciones entender esta verdad oculta y hacer que esta certidumbre cambie y muera. Los grandes grupos mediáticos deben saber que no somos más ratones de laboratorio a los cuales se les puede dar lo que se les antoje. Basta de limitar el conocimiento real de nuestro país, de nuestra ciudad, de nuestro distrito, basta ya de dar información en jerga, basta ya de promover la farándula ante lo social, ante la educación y los valores. Es una lástima saber que el diario de mayor circulación sea el que más promueve la incultura idiomática de nuestra lengua. Ahora pesa lo comercial, lo publicitario ante la real necesidad del ciudadano de conocerse así mismo, de conocer su entorno, su realidad. Sé que muchos renegarán de estas palabras, empero sé también que en el fondo lo pensaron cuando aun eran parte de un claustro universitario. Jamás deben olvidar señores, sus valores, sus convicciones. Sé también que eso no vende y hasta puede condenar a alguien. Sin embargo es necesario que por lo menos se diga abiertamente.  Deben quedar atrás aquellos personajes que son periodistas de ficción, o de accidente. Pero también es lamentable que quienes estudiaron la carrera cometan grandes errores basados en un mal ejercicio profesional y más grave aun que la ciudadanía perdone y olvide eso. Para finalizar esta catarsis, felicito la intención de Beto Ortíz y Aldo Miyashiro de intentar ser abanderados de esta causa, aunque debo criticar la forma de darlo a conocer. Creo que los medios electrónicos serán el bastión de los renegados, de los rebeldes que añoramos una nación que profese valores y cultura. La batalla recién empieza y dependerá ustedes, lectores, que esta se gane.

La verdad de un comunicador

Ayer tratando de entender lo que ha sucedido en los últimos días he reflexionado y quiero compartir esto con ustedes señores lectores. En la sociedad actual, si hacemos un análisis mediático, podríamos llegar a la conclusión de quienes poseen cierta representatividad pública –periodísticamente hablando- no son, necesariamente,COMUNICADORES SOCIALES. Más bien son una suerte de allegados por su dominio de la retórica –no la clásica, sino la escrita- es decir, personas que por su forma de expresar su punto de vista empezaron a destacar mediáticamente, sin contar con la más mínima idea de lo que significa ser un profesional de las comunicaciones. Es entonces que esta carrera se convierte, para algunos, en un “oficio”. Dónde, a la ausencia de una agrupación que tenga un estatuto acorde con el ejercicio de la carrera – recrea- el mejor contexto para que, abogados, ingenieros, médicos y demás se conviertan en “representantes de la objetividad y de la verdad mediática”, en canales de televisión, periódicos y hasta en universidades.  Esto me causa, como comunicador social -graduado en una casa de estudios- una profunda desazón. Para qué estudié cinco años de carrera, con cursos multidisciplinarios, como teoría de la comunicación, filosofía, antropología religiosa, lógica, derecho civil y penal, estadística, constitución, redacción periodística I, II, III, IV, ética y deontología de la comunicación, marketing, publicidad, comportamiento del consumidor, relaciones públicas, producción radial y audiovisual, sí,  al fin y al cabo, vendrá un(a) abogado(a), que definitivamente tiene talento en su profesión, pero no sabe lo que es ser un comunicador social y me puede quitar el puesto. Entonces, nace la pregunta ¿qué es un Comunicador Social?, y la respondo en base a un texto editado por Fundación BBVA Banco Continental y El Comercio “Un comunicador es un productor profesional de signos. Como tal, y más que cualquiera, debe ser consciente del poder de esa palabra. Ser consciente de que será capaz de afectar conductas y generar ilusiones o desilusiones grupales, rencores o fe, autismos o convivencias mancomunadas y civilizadas.” Así es, estimados lectores, los que estudiamos esta carrera llevamos a cuestas este poder tan grande, que, si no somos conscientes, podemos desenfundar una espada de Damocles, que, como ya se ha visto puede traer consecuencias indescriptibles para una nación, estado, sociedad, etcétera. En tal sentido, ¿a qué nos estamos enfrentando los ciudadanos de hoy? A una suerte de personajes de cara bonita, de buenas relaciones, de gente que destaca en otras profesiones. Empero, que, por casualidades del destino son entendidas, escuchadas y seguidas por nosotros. Sin saber, realmente, si están capacitadas para ejercer de manera cabal esta profesión.

Tal vez para algunos esta reflexión pueda sonar a crítica, revanchismo, o tal vez, hasta envidia. Sin embargo, debo confesar que mi experiencia, en casi todos los campos de la carrera de “Comunicación Social” me dan la satisfacción de poder decir todo esto con total libertad y transparencia.  Señores, No es Pastor, No es Crousillat, No es García, Ni si quiera Fujimori… somos nosotros mismos, los ciudadanos de a pie, quienes damos a ciertos grupos mediáticos el poder de gobernar nuestros pensamientos de una manera tal, que, muchas veces terminamos creyendo todo aquello que se nos dice a través de estos oligarcas mediáticos. En la entrada anterior a esta, hice referencia al artículo 14 de nuestra Constitución Política, ayer en una sesión del congreso recién se tocó este punto. ¿Por qué los medios no cumplen con el mandato de la ley?  Es otra pregunta que deviene de este análisis, pues estimados lectores, colegas, y señores que ejercen el oficio de periodistas, cada uno de nosotros sabemos perfectamente que cada medio de comunicación tiene una línea política -no necesariamente con el gobierno de turno- y es muchas veces ésta, la que hace que ciertas informaciones no salgan, o se aguanten. También sucede el caso –y esto es inevitable- que la pauta publicitaria incida también, en los contenidos mediáticos. Las cosas tal como son, basta ya, de engañar a la población. Porque hago esta afirmación, pues los que hemos trabajado y trabajamos en medios de comunicación sabemos que muchas veces los grandes anunciantes no son tocados por este tema. La razón muy simple, si hablas mal de mí, no anuncio en tu canal, periódico o diario y radio, y está demás afirmar que la publicidad es la que sostiene a los grandes medios de comunicación. Sin anunciantes no hay sueldos, equipos nuevos, unidades móviles, cámaras, etcétera. Así funciona nuestro mundo, muchas veces tenemos que quedarnos callados ante la corrupción descarada porque si no perdemos nuestro puesto de trabajo. Seamos realistas y dejemos de engañar a la población. Para finalizar y con el perdón –espero- de colegas comunicadores esta es la realidad que hoy las tecnologías de la información y comunicación nos permiten, “expresar con libertad nuestra opinión”, si no, porque muchos periodistas tiene un blog o una cuenta Twitter, es ahí donde desahogan todo aquello que, en sus salas de redacción se coarta, se destruye, se elimina. Quiero también compartir este concepto del texto Derribando Muros. Periodismo 3.0: Oferta y demanda de comunicación en el Perú de hoy “El comunicador –por definición productor profesional de signos- tiene como misión posicionar puntos de vista en la mente de los receptores con argumentos y estrategias persuasivas. La formación universitaria lo concibe –en cambio- como un amigo de la verdad y de una supuesta objetividad mesiánica que –prescindiendo de estrategias persuasivas hacia el receptor- debe imponer sus verdades obviando las expectativas de los públicos-objetivo”. Mi interés estimados lectores es que ustedes mismos empiecen a investigar y crear sus propias opiniones, conceptos, ideas, sobre lo que acontece en nuestro país, ustedes serán quienes decidan, al fin y al cabo, quien dice la verdad o quién miente, pero para lograr eso deben aprender a INVESTIGAR.

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