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La verdad de un comunicador

Ayer tratando de entender lo que ha sucedido en los últimos días he reflexionado y quiero compartir esto con ustedes señores lectores. En la sociedad actual, si hacemos un análisis mediático, podríamos llegar a la conclusión de quienes poseen cierta representatividad pública –periodísticamente hablando- no son, necesariamente,COMUNICADORES SOCIALES. Más bien son una suerte de allegados por su dominio de la retórica –no la clásica, sino la escrita- es decir, personas que por su forma de expresar su punto de vista empezaron a destacar mediáticamente, sin contar con la más mínima idea de lo que significa ser un profesional de las comunicaciones. Es entonces que esta carrera se convierte, para algunos, en un “oficio”. Dónde, a la ausencia de una agrupación que tenga un estatuto acorde con el ejercicio de la carrera – recrea- el mejor contexto para que, abogados, ingenieros, médicos y demás se conviertan en “representantes de la objetividad y de la verdad mediática”, en canales de televisión, periódicos y hasta en universidades.  Esto me causa, como comunicador social -graduado en una casa de estudios- una profunda desazón. Para qué estudié cinco años de carrera, con cursos multidisciplinarios, como teoría de la comunicación, filosofía, antropología religiosa, lógica, derecho civil y penal, estadística, constitución, redacción periodística I, II, III, IV, ética y deontología de la comunicación, marketing, publicidad, comportamiento del consumidor, relaciones públicas, producción radial y audiovisual, sí,  al fin y al cabo, vendrá un(a) abogado(a), que definitivamente tiene talento en su profesión, pero no sabe lo que es ser un comunicador social y me puede quitar el puesto. Entonces, nace la pregunta ¿qué es un Comunicador Social?, y la respondo en base a un texto editado por Fundación BBVA Banco Continental y El Comercio “Un comunicador es un productor profesional de signos. Como tal, y más que cualquiera, debe ser consciente del poder de esa palabra. Ser consciente de que será capaz de afectar conductas y generar ilusiones o desilusiones grupales, rencores o fe, autismos o convivencias mancomunadas y civilizadas.” Así es, estimados lectores, los que estudiamos esta carrera llevamos a cuestas este poder tan grande, que, si no somos conscientes, podemos desenfundar una espada de Damocles, que, como ya se ha visto puede traer consecuencias indescriptibles para una nación, estado, sociedad, etcétera. En tal sentido, ¿a qué nos estamos enfrentando los ciudadanos de hoy? A una suerte de personajes de cara bonita, de buenas relaciones, de gente que destaca en otras profesiones. Empero, que, por casualidades del destino son entendidas, escuchadas y seguidas por nosotros. Sin saber, realmente, si están capacitadas para ejercer de manera cabal esta profesión.

Tal vez para algunos esta reflexión pueda sonar a crítica, revanchismo, o tal vez, hasta envidia. Sin embargo, debo confesar que mi experiencia, en casi todos los campos de la carrera de “Comunicación Social” me dan la satisfacción de poder decir todo esto con total libertad y transparencia.  Señores, No es Pastor, No es Crousillat, No es García, Ni si quiera Fujimori… somos nosotros mismos, los ciudadanos de a pie, quienes damos a ciertos grupos mediáticos el poder de gobernar nuestros pensamientos de una manera tal, que, muchas veces terminamos creyendo todo aquello que se nos dice a través de estos oligarcas mediáticos. En la entrada anterior a esta, hice referencia al artículo 14 de nuestra Constitución Política, ayer en una sesión del congreso recién se tocó este punto. ¿Por qué los medios no cumplen con el mandato de la ley?  Es otra pregunta que deviene de este análisis, pues estimados lectores, colegas, y señores que ejercen el oficio de periodistas, cada uno de nosotros sabemos perfectamente que cada medio de comunicación tiene una línea política -no necesariamente con el gobierno de turno- y es muchas veces ésta, la que hace que ciertas informaciones no salgan, o se aguanten. También sucede el caso –y esto es inevitable- que la pauta publicitaria incida también, en los contenidos mediáticos. Las cosas tal como son, basta ya, de engañar a la población. Porque hago esta afirmación, pues los que hemos trabajado y trabajamos en medios de comunicación sabemos que muchas veces los grandes anunciantes no son tocados por este tema. La razón muy simple, si hablas mal de mí, no anuncio en tu canal, periódico o diario y radio, y está demás afirmar que la publicidad es la que sostiene a los grandes medios de comunicación. Sin anunciantes no hay sueldos, equipos nuevos, unidades móviles, cámaras, etcétera. Así funciona nuestro mundo, muchas veces tenemos que quedarnos callados ante la corrupción descarada porque si no perdemos nuestro puesto de trabajo. Seamos realistas y dejemos de engañar a la población. Para finalizar y con el perdón –espero- de colegas comunicadores esta es la realidad que hoy las tecnologías de la información y comunicación nos permiten, “expresar con libertad nuestra opinión”, si no, porque muchos periodistas tiene un blog o una cuenta Twitter, es ahí donde desahogan todo aquello que, en sus salas de redacción se coarta, se destruye, se elimina. Quiero también compartir este concepto del texto Derribando Muros. Periodismo 3.0: Oferta y demanda de comunicación en el Perú de hoy “El comunicador –por definición productor profesional de signos- tiene como misión posicionar puntos de vista en la mente de los receptores con argumentos y estrategias persuasivas. La formación universitaria lo concibe –en cambio- como un amigo de la verdad y de una supuesta objetividad mesiánica que –prescindiendo de estrategias persuasivas hacia el receptor- debe imponer sus verdades obviando las expectativas de los públicos-objetivo”. Mi interés estimados lectores es que ustedes mismos empiecen a investigar y crear sus propias opiniones, conceptos, ideas, sobre lo que acontece en nuestro país, ustedes serán quienes decidan, al fin y al cabo, quien dice la verdad o quién miente, pero para lograr eso deben aprender a INVESTIGAR.

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